Lunes, 04 Julio 2016 23:21

Economía mexicana está por frenarse, según analistas

Economía mexicana está por frenarse, según analistas Foto: Internet.

La economía mexicana está por entrar en una fase de menor crecimiento. Si bien la desaceleración que se ha vivido hasta ahora se debe a factores externos, como han dicho las autoridades, las acciones del Gobierno Federal y el Banco de México de las últimas semanas sólo agravarán la situación.

En primer lugar, el nuevo recorte del gasto anunciado por la Secretaría de Hacienda (que nada tiene que ver con el Brexit), tendrá un impacto negativo directo sobre el crecimiento.

El Producto Interno Bruto se desagrega por el lado de la demanda en consumo privado, inversión de empresas, gasto del gobierno y el saldo de la balanza comercial. Por lo tanto, un menor gasto se traducirá en un menor PIB.

De hecho, esto ya se ve. Del 2.6% anual que creció la economía mexicana en el primer trimestre del 2016, el gasto del gobierno impactó negativamente en 0.1 puntos porcentuales. El gasto del gobierno no sólo no está sumando al crecimiento del PIB, sino que lo está reduciendo.

Esto se debe a que el gasto gubernamental fue menor en 0.3% anual debido al recorte, y lo que se ejerce se hace en cosas que no son productivas.

Por otra parte, el aumento de tasas de interés del Banco de México afectará no sólo a tu bolsillo, como ya explicó Daniel Villegas en este sitio, sino que afectará negativamente los planes de inversión de las empresas en el mediano plazo. Aquellas que consideraban contratar un crédito para un proyecto lo pensarán de nuevo.

El balance será una desaceleración del producto mediante desincentivos para el consumo privado y la inversión de empresas.

La Secretaría de Hacienda y el Banco de México no son miopes ante estos efectos que tendrán los ajustes. ¿Entonces por qué lo hacen?

Ante menores ingresos provenientes del petróleo, el gobierno federal ha reducido constantemente el gasto con el objetivo de no financiar ese gasto con deuda. Mientras que el Banco de México busca evitar que salgan más capitales del país al ofrecer un rendimiento más atractivo, lo que reducirá la presión sobre el peso y evitará un traspaso de la depreciación a los precios.

Parece que las autoridades económicas están dispuestas a sacrificar crecimiento en el corto plazo si eso significa mantener una inflación baja, un tipo de cambio que no sube mucho más y un gasto que permita alcanzar el objetivo de superávit primario hacia final del sexenio, reduciendo la contratación de deuda.


LO QUE DICEN LOS DATOS

El crecimiento del Producto Interno Bruto del primer trimestre sorprendió con una tasa de 0.8% frente al periodo anterior y 2.8% anual con cifras desestacionalizadas.

Pero las cosas para el segundo trimestre no son tan alentadoras. El Indicador Global de la Actividad Económica, el “PIB mensual”, mostró una baja de 1.2% mensual en abril

El indicador coincidente, que muestra el comportamiento de la economía en un mes, suma ocho a la baja, con decrecimientos cada vez mayores. De hecho, el indicador a abril suma cuatro meses de crecimiento por debajo de la tendencia de largo plazo.

Mientras que el indicador adelantado, que busca anticipar la trayectoria del coincidente, suma 20 meses a la baja; y aunque en los últimos meses parece que iba a retomar una tendencia positiva, las cosas seguramente cambiarán.

Otros indicadores oportunos, como los del Instituto Mexicano de Ejecutivos en Finanzas parecen confirmar esta mayor desaceleración. El indicador manufacturero del Instituto se desplomó 3.9% en junio y el no manufacturero se redujo en 3 por ciento.

El comportamiento negativo de estos datos está ligado principalmente a factores externos. Lo que preocupa a algunos analistas es que en momentos en que Hacienda y Banxico deberían impulsar el crecimiento interno, están metiendo el freno.

Por: Agencias.
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