Existe una oración ante la erupción de un volcán

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    SIN LÍMITES 28 DE MARZO

    *Aprobada por la Iglesia Católica cuando el Etna hizo erupción hace cientos de años

    Por Raúl Torres Salmerón

    Ante las constantes exhalaciones de ceniza, vapor de agua, gases volcánicos, explosiones con material incandescente, es decir lava, sobre las laderas del Volcán Popocatépetl, existe temor entre las poblaciones aledañas de una gran erupción.

    También los constantes tremores o vibraciones volcánicas prolongadas que se relacionan con la circulación de fluidos dentro del edificio volcánico, los cuales pueden ser muy variables como magma, gases, combinaciones de gases y agua, gases y cenizas, entre otros.

    Por lo anterior y al estar en la Semana Santa, es bueno recordar que existe una oración aprobada por la Iglesia Católica para los casos de erupción de un volcán, que mucho ayudaría espiritualmente a los poblanos.

    Ante el peligro de la erupción de un volcán, en la Iglesia Católica es tradición recurrir a Santa Águeda, también conocida como Santa Ágata, para pedir su intercesión a fin de obtener la protección de Dios, publicó recientemente la Agencia Católica de Informaciones (ACI).
    Santa Águeda fue una joven cristiana que consagró su virginidad a Dios. Sufrió el martirio en el Siglo III, posiblemente en el año 251. La Enciclopedia Católica afirma que se desconoce con precisión cuándo fue martirizada, pero podemos aceptar la evidencia de su legendaria vida, basados en la tradición antigua, que su martirio ocurrió durante la persecución de Decio (250-253).

    La tradición asegura que en el 252 DC, al año siguiente del martirio de Santa Águeda, el volcán Etna, en Sicilia, Italia, entró en erupción. Ante el desastre natural, los pobladores de Catania recurrieron con plegarias a su intercesión. Se cuenta que después de estas oraciones culminó la erupción y desde entonces la Santa es considerada la patrona de la región.

    Precisamente por esa devoción a Santa Águeda, desde la Enciclopedia Católica colaboradores como el profesor Nelson Rodolfo Sandoval, recomiendan una oración para pedir su intercesión.

    El director de la Enciclopedia Católica, José Gálvez Krüger, recuerda al respecto que "aunque el poder de la naturaleza nos abruma y sobrecoge, no debemos olvidar que es creatura y que el poder del Creador es mayor".

    A continuación, la oración de protección a Santa Águeda contra las erupciones volcánicas:

    “¡Oh esforzada mártir de Jesucristo, Santa Águeda! ¡Oh inamovible y constante columna de la fe de vuestro divino Esposo! Os ruego me alcancéis de su Divina Majestad una fe viva y animosa, con la cual venza todas las tentaciones de mis enemigos y camine sin tropiezo a donde me llamó el Señor en el día del Santo Bautismo. Por los incendios que vuestra fe venció, os hizo Dios especial abogada contra ellos; como lo experimentaron los mismos gentiles de vuestra ciudad.

    “Un año después y en el mismo día de vuestra feliz muerte, cuando despeñándose del Etna un impetuoso torrente de fuego, que iba a devorarla, ellos, movidos por Númen superior, tomaron el velo que cubría vuestro santo sepulcro y poniéndolo delante de aquel inflamado río, al instante reconoció vuestra virtud, parándose y dejando libre de sus voraces ardores a la ciudad. Librad, pues, poderosa Santa, de los incendios a todos los cristianos, no sólo de los que queman los cuerpos, más también de los de la humana concupiscencia que abrasan el alma.

    “Haced, Santa mía, que el Omnipotente detenga el brazo de su justicia, para que no nos devore el torrente de las llamas del infierno, tan merecidas por nuestros pecados. Cubridnos con el velo de vuestra protección, para reconciliarnos con nuestro Dios, tan ofendido de nosotros, a quien amemos ahora y eternamente en la Gloria. Amén”.

    Así que ya sabe lector, la oración obviamente no se la proporcionará la Oficina Protección Civil, pero téngala a la mano por si acaso. Y si el Popocatépetl hace erupción, como decía la abuelita de Guillermo Pacheco Pulido: ¡Que Dios nos agarre confesados!

    En fin, como escribió Pablo Neruda (Chile, 1904-1973), en su poema Qué Cosa Irrita a los Volcanes:

    ¿Qué cosa irrita a los volcanes
    que escupen fuego, frío y furia?
    ¿Por qué Cristóbal Colón
    no pudo descubrir a España?
    ¿Cuántas preguntas tiene un gato?
    ¿Las lágrimas que no se lloran
    esperan en pequeños lagos
    o serán ríos invisibles
    que corren hacia la tristeza?

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